Ya esta decidido viajar, los dos nos iríamos a España.
Quedaba preparar todo, era nuestro primer viaje tan importante (y por ahora el único), y no nos quedaba tiempo para organizar muchas cosas. Teníamos que resolver todo en 20 días.
Decidir fechas, como viajaríamos, documentación, donde nos alojaríamos, cuanto tiempo nos íbamos a quedar, que queríamos conocer, que ropa llevar, una lista interminable de cosas por resolver, y demás dejar todo aca en orden. Empezamos a correr.
Mary al ser española y tener pasaporte de la comunidad no tenia inconvenientes, en cambio yo debía sacar pasaporte, contratar una asistencia al viajero, tarjetas de crédito para justificar mi solvencia, tramitar una invitación desde España para poder visitarla, puaj, ya estaba agotado ( con lo que me gusta hacer tramites). Pero de apoco todo se iba resolviendo.
Lo primero que hizo Mary es ponerse en contacto, vía correo electrónico, con su familia española. Grata fue nuestra sorpresa al notar con que alegría habían recibido la noticia de este encuentro para algunos y reencuentro para otros.
Entre idas y vueltas de notas, misivas y documentación, se resolvió el tema de unos días de alojamiento. Pepe, el primo de Mary, nos invitaba a pasar unos días en la casa donde Mary había nacido, donde vivió sus primeros años con su mamá Pilar, su tia Remedios y sus abuelos. Ya el sueño empezó a transformarse en milagro. La sola idea de ver esos lugares, respirar su perfume, paladear sus sabores, recorrer los caminos donde alguna vez lo había hecho de la mano de su mamá conmocionó a Mary, y por supuesto a mi también, que iba a tener el privilegio de ser testigo de la materialización de algo que ella llevaba en lo mas profundo de su corazón.
La emoción y la ansiedad empezó a tomar posesión de nosotros, el tiempo parecía detenido, no avanzaba, los días transcurrían lentamente. Por Dios, queríamos irnos.
Uno de los temas principales era como solicitar los días en los trabajos, yo no tengo problemas en eso, avise , deje a Nahuel (el novio de Mariela) en mi lugar y ya estaba todo arreglado.
Mary, en cambio, debía pedir permiso en la empresa que ella trabaja, ya que salir de vacaciones en el mes de noviembre y sobre todo que habíamos decidido que el viaje duraría un mes, cuando a ella le corresponden 15 días de vacaciones, se complicaba. Tenia que hablar con José y Adriana Rubio, los dueños de la empresa.
Hablar de Adriana y José, se merece un capitulo aparte.
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