Traducción

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Una rara tarde

Compartiamos ese sábado de octubre como tantos otros; juntos en casa.
Pero ese día decidimos ir a tomar unos mates a Palermo, la tarde se presentaba soleada, la primavera invitaba a respirarla, a palparla, a saborearla. Y así nos fuimos con ganas de devorarnos el aire, las fragancias, los colores. Ya el ocre de las hojas de los árboles se transformaba en mil diferentes tonos de verde. Es hermoso ver renacer la vida.
Recorrimos tranquilamente cada rincón del Jardín Japones (donde siempre es primavera), y caminamos por el bosque buscando un lugar donde dejar pasar la tarde entre risas , comentarios y mates. Y la tarde pasó. El sol empezó su ocaso y su tibia sensación se ausentó.
Juntamos nuestras cosas y salimos en busca de la parada del 10 que nos devolviera a Sarandí. Terrible viaje (se los juro).
Entre frenadas y aceleradas se hizo insoportable la hora y pico de recorrido, pero uno ya esta acostumbrado ( o resignado) de hacerlo a diario. Al bajar comento:
.-Es el último fin de semana que salgo sin auto, esta semana lo compro.
Ella me mira asombrada, hacía meses que insistía sobre ese tema, pero no podía contra mis indecisiones. La decisión ya estaba tomada, comprábamos el auto.
Por fin en casa. Me recuesto, ella sigue dando vueltas por la casa; que lava el mate, que le da de comer a la perra, que destiende la ropa. Siempre tiene algo que hacer, como si haría poco durante la semana.
Estoy viendo tele, una película que me hace dormitar, ella se pasea por delante del televisor permanentemente, no me molesta, solo que me saca de mi letargo, su sombra tiene un vaivén incesante.
Suena el teléfono, justo esta de mi lado, atiendo. Es Marcelo. Después de los saludos de rigor y preguntar por el estado de tooooooda la familia, con entusiasmo me pide con Mary. Menos mal, asi yo sigo mi tramite de reposar.
Ella saluda, pregunta por Martín y con asombro le dice que no sabe, que no se acuerda, que cree que el número es el 173, que espere que lo busca.
Otra vez su sombra en ese incesante vaivén. Pucha ya me despabile.  ¿Que película estoy viendo?. Es de terror. Y justo cuando un puñal se va a clavar sobre la espalda de la mas bella de las protagonistas, Mary papel en mano, teléfono en la oreja y con cara de "yo no fui" me tapa la tele ( yo la esquivo) y me dice :
.- Me gane el viaje

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