Traducción

jueves, 1 de octubre de 2009

Ya falta menos

Los días se sucedían de acuerdo al grado de ansiedad que teníamos, si eran por esperar la fecha de la salida, transcurrían espantosamente lentos, pero en cambio si era para esperar la solución de algún problema, el tiempo volaba.
Entre los problemas se incluía mi pasaporte, parecía que no lo iba a tener, pero gracias a la intervención de José lo obtuve inmediatamente, eso nos dejo mucho mas tranquilos.
En el medio de todo decido sacar la licencia  internacional de conducir, así si alquilaba un auto, tenia todo en regla. Y lo hice, pero en el transcurso del tramite, pierdo mi licencia profesional que había renovado hacia 15 días, entonces en forma urgente volví a tramitar todo de nuevo. En ese momento me quería morir de la bronca, hoy solo es una más de las tantas anécdotas para escribir este blog.
Entonces ya teníamos casi todo resuelto, los pasaportes, los pasajes, las valijas (Gracias Pepe y Adriana), la ropa. Pero quedaba algo mas importantes que resolver, la casa y su contenido, que incluía a Romina, Mauro, Potty y Lola, que deberían quedarse solos por 30 días. Así que nos imaginábamos luces encendida todo el día, pilas de platos sin lavar, montañas de ropa mezclada entre limpia y sucia y un montón de discusiones sobre temas tan transcendentales como "Hoy te toca a vos lavar los platos" o "Con que criterio filosófico decís: No voy a comprar el pan " o quizás "Un análisis sobre la morfología de la bolsa de basura que hace mas de 10 días que no sacamos".
Bueno, todo eso no sucedió, reconozco que somos adultos mal pensados. Felicitaciones chicos.
Y para que la situación esté medianamente controlada, acudimos, como siempre, a Norma y Ricardo, que incondicionalmente se hicieron cargo de todo, de velar por los chicos, de que nos les falte nada y que no les suceda nada, y además otra carga, tenían que hacerse cargo del mi taxi, controlar al chofer, recibir la recaudación y solucionar los problemas del auto (que no fueron pocos).
También contamos con el apoyo de Pablo y Mariela con sus llamadas periódicas para informarse de como estaba todo y por si necesitaban algo.
Estamos muy agradecido a ellos.

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