Traducción

jueves, 8 de octubre de 2009

La Partida

El viaje hasta Ezeiza fue muy tranquilo por que íbamos con bastante margen de tiempo, conversamos de todo un poco con Ricardo y Norma, pero sobre todo por la suerte de disfrutar este viaje. Mary seguía algo inquieta por la despedida de los chicos, estaba preocupada por el llanto de Romina.
Una vez en al aeropuerto, hicimos el "check in" y ya libre de nuestro pesado equipaje nos quedamos un largo rato tomando café con Norma y Ricardo, cuando faltaban 2 horas para salir, decidimos despedirnos de ellos y empezar nuestra aventura solos.
Ya en soledad nos encaminamos hacia un sector, que siempre  me pareció misterioso, y que ahora corría su velo, para descubrir que ahí dentro solo había gente para controlárnos y el "Free Shop".
Primero nos encolumnamos con varios pasajeros mas para pasar la revisión de seguridad y migraciones, ahi descubrimos que estábamos compartiendo la cola con Florencia de la V y su flamante "esposo"; eso de compartir la cola sonó horrible, mas tratándose de este personaje, aclaro que lo que compartimos fue la larga fila hasta llegar al control. ¿Quedo claro?
Una vez pasado los controles, nos dirigimos al Free Shop, paso obligado hacia las puertas de embarque, un lugar que entretuvo a Mary por un largo rato y la entusiasmo con todos los productos que exhibían. Nos sentamos frente a la puerta por la cual nos correspondería subir al avión y esperamos el aviso,  mientras aprovechábamos a observar todo lo que sucedía a nuestro alrededor, era una experiencia nueva y no queríamos perdernos ningún detalle.
Bueno, llego el momento, una voz femenina y  muy clara nos anunciaba que los pasajeros del vuelo de Iberia (no me acuerdo el número) con destino a Madrid debíamos ir hacia la puerta de embarque. Fue en ese momento que se me empezó a fruncir (Uds. entenderán), por que nobleza obliga, le tengo mucho miedo a volar. Me han contado muchas veces eso del fenomeno de sustentación aerodinámica, lo he leido y me lo han explicado tanto en el secundario como en la facultad, pero de que algo mas pesado que el aire permanezca volando durante 12 horas a 10.000 mtrs de altura no me cabe, esas son cosas se las dejo a Newton y a Bernoulli..
Pero no me quedaba otra, recorrí super tensionado el caluroso pasillo que unía la estación con la aeronave y busque mi asiento. Mary se sentó del lado de la ventanilla, ajuste mi cinturón y espere.
Ella tranquilamente observaba todo el movimiento de gente, yo no quería demostrar mi nerviosismo. Estaba realmente asustado.
Mientras esperábamos el despegue Mary aprovecho a hacer un llamado a Romina, quería saber como estaba, como se sentía, realmente la habíamos dejado muy angustiada, pero del otro lado del teléfono se escuchaba mucho barullo, música, risas, la fiesta había comenzado. Lo que en un momento fue un crudo "Adios" se convirtió súbitamente en un "Por fin se fueron". Nos miramos sorprendidos y exclamamos al unísono "Ah Nooo".
El avión comenzó a moverse, se fue ubicando en la cabecera de la pista, se encendió un televisor que proyectaba la imagen en vivo, por el cual podríamos apreciar con mas detalles el momento del despegue. El comandante anunció "En posición de despegue" y un tremendo rugir de turbinas fue el anuncio de una alocada carrera, todos permanecíamos en silencio, al instante esa terrible mole de varias toneladas y con nosotros encima, se separó del suelo, y comprendí que ya no había vuelta atrás.
Me relajé y disfruté la experiencia.
Realmente es un placer la sensación de estar en el aire, tanto me gusto que durante todo el viaje nos subimos a 6 aviones.
Ya mas relajados y mas cómodos, nos sorprendio una de las azafata que muy gentilmente se acerco y con un amable acento español, nos hizo una pregunta, que despues me enteré se la hacen a todos los pasajeros  de los vuelos de Iberia:
-"¿Pasta o Ternera?"

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