Traducción

viernes, 9 de octubre de 2009

En vuelo


El vuelo resultaba totalmente apacible, era mas tranquilo y bastante mas cómodo que viajar en el 159 un día de semana a las 7:00 de la mañana.
Leímos, charlamos, proyectamos paseos, vimos alguna película y tratamos de dormir un poco, la noche se hacia larga.
Pero algo nos daba vueltas por la cabeza, sin mencionarlo, los dos teníamos los mismos pensamientos, había algo que nos inquietaba y si quererlo o queriéndolo, surgió el tema.
Nos preguntábamos con quien nos íbamos a encontrar, como nos recibirían, que clase de personas eran  ellos y suponíamos que ellos se harían las mismas preguntas con respecto a nosotros. Mary estaba preocupada con este tema, y tenia sus razones.
Pilar, su mamá, había viajado a España para visitar a su hermana Remedios hacia unos 18 años y según cuenta Mary la experiencia de esa visita no fue muy buena. Pilar no fue muy bien recibida, y por lo tanto no pudo disfrutar a pleno su viaje que estuvo plagado de reproches, desprecios y gestos no muy amables. Así que ahora nosotros viajábamos con cierto recelo de compartir esos días con gente que hasta ese momento era desconocida. Lo hablamos muchas veces, esa noche fue la última y siempre llegamos a la misma conclusión y estábamos plenamente de acuerdo:  "Si nos sentimos incómodos o observamos que el trato no es amable, directamente nos vamos y como dice el Evangelio, sacudimos hasta el polvo de nuestros calzados" (Mc 6,11). Eso lo teníamos claro, pero en mi interior esperaba que todo eso no sucediera, así Mary se sentiría feliz de reencontrarse con familia.
Con la esperanza de pasar unos días maravillosos y en medio de la ansiedad nos quedamos dormidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario