Traducción

miércoles, 14 de octubre de 2009

Los Afectos Pendientes.

Él entró por el mismo lugar que salían los pasajeros, inmediatamente miró a Mary, que permaneció detrás mio durante el reclamo del equipaje y como si se conocieran de toda la vida y sin mediar palabras, se abrazaron en el silencio, haciendo silencio. Pepe y Mary dejaban, en ese abrazo, de ser solamente una voz, una fotografía, un correo electrónico.
Me acerqué y Pepe al verme me dijo
-"Tú eres Daniel", asentí con la cabeza y me abrazó, me sentí aún más cerca de esa familia, sobre todo cuando escuche  
-"Bienvenido"
La calidez de Pepe es inmensa.
Gracias a su ayuda concluí el trámite para recuperar las valijas y comenzamos a salir, afuera nos esperaba Remedios, Javier (el alcalde de Curtis) y Antonio (el teniente alcalde).
Viendo que el primer encuentro había sido muy emotivo,  preparé la cámara de fotos y la grabadora de video, para registrar el momento en que tía y sobrina se reconocieran y se saludaran.
Salimos.
No sé en que instante, Mary y Remedios se abrazaron. Otra vez el silencio, un profundo silencio, solo escuché como salido del alma y a través de un interminable suspiro:
-"Mi Niña" 
Y otra vez el abrazo y otra vez el silencio.
Tantos abrazos postergados, tantas caricias no entregadas, tantos besos no dados, era tiempo de recuperarlos, del último ya habían pasado mas de 40 años y había dejado un doloroso sabor amargo.
Las lágrimas de ambas se confundían, la emoción era indescriptible, quise levantar la cámara para grabar el momento, pero no lo hice, era un sacrilegio romper el encanto de lo que estaba viviendo,  nadie lo entendería, estas emociones son imposibles de contar, preferí y no me arrepiento, ser simplemente testigo de todo eso.
El tiempo parecía detenido, todo estaba estático, nada se movía, nadie se atrevió a interrumpir la hermosa postal que se delineaba, llena de afectos, llena de ternura.

lunes, 12 de octubre de 2009

Estamos en España

Bajamos del avión lo mas rápido posible, teníamos muy poco tiempo para llegar a hacer la combinación con el otro vuelo que nos llevaría hasta A Coruña., nuestro destino, donde nos esperaban José, el primo de Mary y la tia Remedios.
Seguimos al resto del pasaje hasta la salida de la manga, y ahí observé el primer cartel indicador con varios aviso indicando el camino a distintas puertas y el tiempo de demora para llegar hasta ella, me llamo la atención que la información sea en tiempo, luego descubriría que en España miden las distancia a recorren en tiempo y no, por ejemplo en cuadras. Busque entre la lista la indicación de la puerta K62, que era por la cual debíamos embarcarnos rumbo a nuestro destino final, y me sorprendí al ver que  el cartel indicaba un tiempo de 39 minutos hasta llegar a esa puerta. ¿39 minutos?. Calcule que es le tiempo de ir por autopista hasta Ezeiza.
La terminal 4 (T4) es inmensa, pasamos por migraciones y una serie de controles y , al salir veo el segundo cartel que indicaba una demora de 20 minutos hasta la puerta que debíamos llegar, empezamos  una carrera alocada para encontrar la puerta K62; subimos por escaleras mecánicas, ascensores, bajamos por escalera mecánicas, otra vez ascensores, cintas transportadoras, y un tren subterráneo en el cual viajamos 6 minutos y que era totalmente controlado por computadoras. Otra vez escaleras, ascensores, todo es inmenso y además  debíamos soportar una avalancha de personas que pugnaban por llegar  también a sus lugares de embarque. Con el afán de llegar me adelantaba a Mary y debía esperarla, ella con sus pasos cortos  hacia un esfuerzo increíble por mantenerse cerca mio. Por fin el ultimo pasillo, indicando puertas K31, K32, K33 y asi sucesivamente, y un odioso cartel que indicaba que el tiempo se había agotado,¡nosotros estábamos agotados!. Y por fin la puerta K62, casi sin aliento, entrego los papeles a las señoritas que con impaciencia nos esperaban, faltaban 4 pasajeros para cerrar el pasaje, nosotros y dos argentinos mas que venían en el mismo vuelo desde Bs.As. y que estaban mas rezagados.
Nos ubicamos en el pequeño avión y empezamos a recorrer los últimos 500 Km que nos separaban del lugar donde Mary, hacia poco mas de 40 años había partido de la mano de su mamá, completando, en ese entonces, una odisea de 19 días en barco hasta "La América".
Volábamos a baja altura, y gracias a ello se apreciaba nítidamente el paisaje, se veían elevaciones todas nevadas, algunos lagos, largas autopistas, muchos molinos para la generación eólica de energía eléctrica.

Ya casi llegando se veían las famosas rías gallegas, y lo que mas me sorprendió fue que al virar el avión para encarar la pista de aterrisaje descubrí, en una punta que sobresalia  al mar, la famosa Torre de Hércules.
La mire a Mary y le dije "Esta es tu tierra, el lugar donde naciste", se le llenaron los ojos de lágrimas, el corazón palpitaba a mil, era una sensación muy fuerte, yo que no tenia nada que ver  me sentía totalmente conmovido, así que ni se imaginan como estaba ella, mil recuerdos volvían a su mente.
Descendimos del avión, nos sentíamos como si flotáramos. Estábamos en Galicia, el sueño ya era realidad.
Entramos en una sala donde una cinta que giraba constantemente mostraba, como si fueran premios de una kermesse, un muestrario increíbles de valijas, bolsos y paquetes, donde cada una de los que esperaban retiraba el suyo. Uno a uno se fueron yendo los pasajeros con su  equipaje en la mano, menos nosotros que seguíamos viendo girar la cinta vacía, hasta que una persona se asoma y con acento gallego y un gesto de su mano nos anuncia "No hay mas equipaje para entregar". ¿Y los nuestros?.
Nuestro equipaje no estaba, no lo habían cargado en Madrid, la verdad que me quede tranquilo, pero no sabia que hacer. Me indicaron que reclamara en una ventanilla que estaba cerca nuestro, me dirigí hasta ahí y la empleada con mucha gentileza comenzó a gestionar el reclamo, me asombraba hablar con una persona con tanto acento español, fui dando un montón de datos para poder recuperar nuestras cosas, pero al preguntarme  donde nos podían localizar para entregarnos las valijas, en caso que aparecieran, y no saber que responder, busco a Mary con la mirada  para consultarlo y la encuentro en le medio de la sala  abrazada a un hombre.

domingo, 11 de octubre de 2009

Final del vuelo

Amaneció.
Un sol increíble invadía el interior del avión a través de la diminuta ventanilla, la pureza del aire exterior hacia que se mostrara en toda su magnitud. Debí bajar la persiana para que su resplandor no molestara a los pasajeros que aún dormían. Por debajo se extendía un mullido colchón de nubes, que  invitaban a salir y saltar sobre ellas. ¡Cuantas veces lo habré imaginado de niño y ahora lo tenia al alcance de mi mano!.

Desayunamos y otra vez a escuchar música, leer y charlar sobre lo que esperábamos de este viaje, hasta que se dejo oír la voz del comandante que nos avisaba que ya estábamos sobrevolando territorio español y que comenzaban las maniobras de aproximación, la emoción que nos embargo es indescriptible, trate de observar por la ventanilla, queriendo dentro de mi ingenuidad, reconocer lugares de acuerdo a lo que había vista una y cien veces a través de la magia del Google Earth, pero la espesa capa de nubes solo dejaba descubrir su inmaculado color blanco.
Una vez mas, se encendió el monitor para dejar ver lo que transmitía la cámara externa del avión y junto a eso se dejo oír el aviso de "Abrocharse los Cinturones", gran indicio de que ya estábamos por aterrizar.
Cuando todos estábamos con nuestros cinturones puesto, desde el sector Business apareció un personaje que hizo estallar al sector Turista en un espontáneo aplauso. Era Diego Armando Maradona, que con cara del mas feo de los culos, no atino ni a saludar a la gente que lo vivaba. Cuando salio del baño, lo que en un momento fue un cerrado aplauso se transformó en un vibrante abucheo. ¡Alla él, se perdió mi admiración.!
Al observar simultáneamente por el monitor y por la ventanilla, descubro que el avión se había sumergido dentro de la espesa capa de nubes, que increíblemente había dejado de ser inmaculadamente blanca para convertirse en un melancólico gris, la sensación de no ver nada alrededor era impactante, atemorizante, mi mente se abstrajo por un instante y tuve la certeza de descubrir "la nada", el silencio reinante dentro del avión se podía palpar, (Dios bendiga a los ingenieros electrónicos por haber inventado instrumentos para poder viajar a ciegas).
Atravesamos la capa de nubes y se dejo descubrir ante nosotros un paisaje increible.
Un inmenso damero irregular y multicolor conformado por  los campos sembrados es lo primero que reconocí, se veían rios, elevaciones y valles, y a medida que el avión descendía se iban definiendo las demás formas, fueron apareciendo edificios, autopistas, rutas, calles y vehículos que las transitaban.
Y en la pantalla del monitor se delineaba una infinita cinta negra, delimitada por un sin fin de rayas blancas y adornadas por tenues luces parpadeantes. La cinta fue creciendo rápidamente en un oscilante movimiento provocado por el vaivén del avión hasta sentir que nos posábamos sobre ella, un golpe, otra vez el ensordecedor ruido de las turbinas, la sensación de frenaje y un espontáneo aplauso nos anuncio que habíamos llegado.


viernes, 9 de octubre de 2009

En vuelo


El vuelo resultaba totalmente apacible, era mas tranquilo y bastante mas cómodo que viajar en el 159 un día de semana a las 7:00 de la mañana.
Leímos, charlamos, proyectamos paseos, vimos alguna película y tratamos de dormir un poco, la noche se hacia larga.
Pero algo nos daba vueltas por la cabeza, sin mencionarlo, los dos teníamos los mismos pensamientos, había algo que nos inquietaba y si quererlo o queriéndolo, surgió el tema.
Nos preguntábamos con quien nos íbamos a encontrar, como nos recibirían, que clase de personas eran  ellos y suponíamos que ellos se harían las mismas preguntas con respecto a nosotros. Mary estaba preocupada con este tema, y tenia sus razones.
Pilar, su mamá, había viajado a España para visitar a su hermana Remedios hacia unos 18 años y según cuenta Mary la experiencia de esa visita no fue muy buena. Pilar no fue muy bien recibida, y por lo tanto no pudo disfrutar a pleno su viaje que estuvo plagado de reproches, desprecios y gestos no muy amables. Así que ahora nosotros viajábamos con cierto recelo de compartir esos días con gente que hasta ese momento era desconocida. Lo hablamos muchas veces, esa noche fue la última y siempre llegamos a la misma conclusión y estábamos plenamente de acuerdo:  "Si nos sentimos incómodos o observamos que el trato no es amable, directamente nos vamos y como dice el Evangelio, sacudimos hasta el polvo de nuestros calzados" (Mc 6,11). Eso lo teníamos claro, pero en mi interior esperaba que todo eso no sucediera, así Mary se sentiría feliz de reencontrarse con familia.
Con la esperanza de pasar unos días maravillosos y en medio de la ansiedad nos quedamos dormidos.

jueves, 8 de octubre de 2009

La Partida

El viaje hasta Ezeiza fue muy tranquilo por que íbamos con bastante margen de tiempo, conversamos de todo un poco con Ricardo y Norma, pero sobre todo por la suerte de disfrutar este viaje. Mary seguía algo inquieta por la despedida de los chicos, estaba preocupada por el llanto de Romina.
Una vez en al aeropuerto, hicimos el "check in" y ya libre de nuestro pesado equipaje nos quedamos un largo rato tomando café con Norma y Ricardo, cuando faltaban 2 horas para salir, decidimos despedirnos de ellos y empezar nuestra aventura solos.
Ya en soledad nos encaminamos hacia un sector, que siempre  me pareció misterioso, y que ahora corría su velo, para descubrir que ahí dentro solo había gente para controlárnos y el "Free Shop".
Primero nos encolumnamos con varios pasajeros mas para pasar la revisión de seguridad y migraciones, ahi descubrimos que estábamos compartiendo la cola con Florencia de la V y su flamante "esposo"; eso de compartir la cola sonó horrible, mas tratándose de este personaje, aclaro que lo que compartimos fue la larga fila hasta llegar al control. ¿Quedo claro?
Una vez pasado los controles, nos dirigimos al Free Shop, paso obligado hacia las puertas de embarque, un lugar que entretuvo a Mary por un largo rato y la entusiasmo con todos los productos que exhibían. Nos sentamos frente a la puerta por la cual nos correspondería subir al avión y esperamos el aviso,  mientras aprovechábamos a observar todo lo que sucedía a nuestro alrededor, era una experiencia nueva y no queríamos perdernos ningún detalle.
Bueno, llego el momento, una voz femenina y  muy clara nos anunciaba que los pasajeros del vuelo de Iberia (no me acuerdo el número) con destino a Madrid debíamos ir hacia la puerta de embarque. Fue en ese momento que se me empezó a fruncir (Uds. entenderán), por que nobleza obliga, le tengo mucho miedo a volar. Me han contado muchas veces eso del fenomeno de sustentación aerodinámica, lo he leido y me lo han explicado tanto en el secundario como en la facultad, pero de que algo mas pesado que el aire permanezca volando durante 12 horas a 10.000 mtrs de altura no me cabe, esas son cosas se las dejo a Newton y a Bernoulli..
Pero no me quedaba otra, recorrí super tensionado el caluroso pasillo que unía la estación con la aeronave y busque mi asiento. Mary se sentó del lado de la ventanilla, ajuste mi cinturón y espere.
Ella tranquilamente observaba todo el movimiento de gente, yo no quería demostrar mi nerviosismo. Estaba realmente asustado.
Mientras esperábamos el despegue Mary aprovecho a hacer un llamado a Romina, quería saber como estaba, como se sentía, realmente la habíamos dejado muy angustiada, pero del otro lado del teléfono se escuchaba mucho barullo, música, risas, la fiesta había comenzado. Lo que en un momento fue un crudo "Adios" se convirtió súbitamente en un "Por fin se fueron". Nos miramos sorprendidos y exclamamos al unísono "Ah Nooo".
El avión comenzó a moverse, se fue ubicando en la cabecera de la pista, se encendió un televisor que proyectaba la imagen en vivo, por el cual podríamos apreciar con mas detalles el momento del despegue. El comandante anunció "En posición de despegue" y un tremendo rugir de turbinas fue el anuncio de una alocada carrera, todos permanecíamos en silencio, al instante esa terrible mole de varias toneladas y con nosotros encima, se separó del suelo, y comprendí que ya no había vuelta atrás.
Me relajé y disfruté la experiencia.
Realmente es un placer la sensación de estar en el aire, tanto me gusto que durante todo el viaje nos subimos a 6 aviones.
Ya mas relajados y mas cómodos, nos sorprendio una de las azafata que muy gentilmente se acerco y con un amable acento español, nos hizo una pregunta, que despues me enteré se la hacen a todos los pasajeros  de los vuelos de Iberia:
-"¿Pasta o Ternera?"

domingo, 4 de octubre de 2009

Y llego el día

Y llego el día 4 de noviembre.
Desde la semana pasada nos estábamos despidiendo de nuestros familiares y amigos, y hoy por la noche estaríamos viajando rumbo a nuestro destino.
¿A nuestro destino?. Quizás sería mejor decir a nuestro lugar de estadía o directamente Madrid, o España o de cualquier otra manera, ya que decir "Destino" me dá la impresión que es mas metafísico que un lugar físico, suena a como que algo va acontecer y a partir de ese momento se van a producir sucesos, que de una manera u otra, modificarán nuestras vidas o la forma de encararla desde ese instante.
Pero ahora, viéndolo a la distancia, no queda desubicado decir "Destino", porque este viaje cambió mucho nuestra realidad, sobre todo la de Mary, al descubrir en ese reencuentro parte de su historia, que se convirtió mágicamente en su presente y que le permitió desandar su pasado. ¡Pucha que el Plan de Dios es maravilloso!, El no juega a los dados y tiene amorosamente planificada nuestra vida y por supuesto nuestro "Destino".
Me levante esa mañana como siempre, bien temprano, y logre vestirme entre valijas a medio hacer, bolsos, mochila, paquetes de yerba, alfajores, frascos de dulce de leche, una pila de ropa que todavía reposaba sobre una silla a la cual no se le había asignado un lugar especifico y entre cosméticos que se alineaban caóticamente sobre la cómoda del dormitorio; ordene mentalmente mis posición en espacio y tiempo, me vestí y salí hacia el comedor, donde todavía dormían una pléyade de elementos que aun no habían sido ubicados. Se representaba en toda la casa fielmente la Teoría del Caos.
Ya  había pasado el medio día y como decía mi abuela "el pescado sin vender", todavía faltaba ordenar varias cosa, las valijas aun no se cerraban y quedaba dar el último control a la documentación, pasajes y dinero.
Y en el medio de ese desorden suena el timbre, y como es de rigor uno pregunta ingenuamente ¿quien es?.
Cha Chan - Cha Channnnnn. ( Música de Tiburón, como mas les guste)
Era Charly !!!!!!!.
Ah claro ahora ustedes se preguntarán ¿Quien es Charly?.
Charly es el peluquero estrella de Mary y sus amigas, que venía (llamado por ella) a dar una mano con los últimos retoques, pero no con las valijas, sino en la cabeza de Mary. En medio de ese caótico frenesí , colocaron la Frutilla del Postre.
Por fin se cerraron las valijas, ya estaba todo listo, Norma y Ricardo nos esperaban afuera para llevarnos hasta el aeropuerto. Otro llamado a Pablo, Mariela y Tomas,  con ellos nos habíamos despedido el domingo cuando vinieron a almorzar, pero uno nunca termina de decir adios a los personas que ama, y a la calle con nuestras cosas.
Un beso, otro adios y un sin fin de recomendaciones a Mauro y a Romi,
Nos subimos al auto de Ricardo y partimos rumbo a Ezeiza.
Mary saludaba atravez de la luneta del taxi, mientras observaba como Mauro y Romina se transformaban en dos figuras irreconocibles de distinguir. Digna escena de Rolando Rivas de Migre.
(Un secretito ssshhhhh: Romi lloraba a moco tendido).

jueves, 1 de octubre de 2009

Ya falta menos

Los días se sucedían de acuerdo al grado de ansiedad que teníamos, si eran por esperar la fecha de la salida, transcurrían espantosamente lentos, pero en cambio si era para esperar la solución de algún problema, el tiempo volaba.
Entre los problemas se incluía mi pasaporte, parecía que no lo iba a tener, pero gracias a la intervención de José lo obtuve inmediatamente, eso nos dejo mucho mas tranquilos.
En el medio de todo decido sacar la licencia  internacional de conducir, así si alquilaba un auto, tenia todo en regla. Y lo hice, pero en el transcurso del tramite, pierdo mi licencia profesional que había renovado hacia 15 días, entonces en forma urgente volví a tramitar todo de nuevo. En ese momento me quería morir de la bronca, hoy solo es una más de las tantas anécdotas para escribir este blog.
Entonces ya teníamos casi todo resuelto, los pasaportes, los pasajes, las valijas (Gracias Pepe y Adriana), la ropa. Pero quedaba algo mas importantes que resolver, la casa y su contenido, que incluía a Romina, Mauro, Potty y Lola, que deberían quedarse solos por 30 días. Así que nos imaginábamos luces encendida todo el día, pilas de platos sin lavar, montañas de ropa mezclada entre limpia y sucia y un montón de discusiones sobre temas tan transcendentales como "Hoy te toca a vos lavar los platos" o "Con que criterio filosófico decís: No voy a comprar el pan " o quizás "Un análisis sobre la morfología de la bolsa de basura que hace mas de 10 días que no sacamos".
Bueno, todo eso no sucedió, reconozco que somos adultos mal pensados. Felicitaciones chicos.
Y para que la situación esté medianamente controlada, acudimos, como siempre, a Norma y Ricardo, que incondicionalmente se hicieron cargo de todo, de velar por los chicos, de que nos les falte nada y que no les suceda nada, y además otra carga, tenían que hacerse cargo del mi taxi, controlar al chofer, recibir la recaudación y solucionar los problemas del auto (que no fueron pocos).
También contamos con el apoyo de Pablo y Mariela con sus llamadas periódicas para informarse de como estaba todo y por si necesitaban algo.
Estamos muy agradecido a ellos.